
Fuiste durante años mi gran compañía, quien jamas se negó a mis depravaciones y siempre aguardo silenciosa mis lamentos y rezos con fluidos incluidos.
Mi familia jamás te conoció y mis cercanos despreciaban tu existencia.
Pero tu, constante, regresabas a mi piel hirviendo.
Recuerdo que con alguien compartí tus talentos y extrañamente fue cuando decidí dejarte.
Nuestra fría complicidad, unión y sacrificio; tu veneno filoso y de baños carmesí vestida..
Sabes? a veces, solo a veces, puedo decir que me angustia el querer llamarte..
sabes? hoy ...

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